¿Por qué se escribe un blog? O mejor, ¿por qué escribo este blog?
Se me ocurren muchas razones, pero no estoy seguro de que ninguna sea suficiente. Y tampoco de que la suma de ellas sea suficiente. Por ello, te reboto la pregunta:
¿Por qué crees que escribo este blog?
Una cosa no quita a la otra. No olvidemos que el talante es sólo "la forma" pero que tiene que tener un buen "fondo". Que no basta con estar predispuesto a "hablar". Antes de dialogar hay que saber (aunque se oculte) en qué se está dispuesto a ceder y en qué no se va a dar ni un paso atrás.
Se que muchos que lean lo que escribo, pensarán que soy un relativista sin principios, un finalista que admite cualquier medio, alguien que sólo busca un buen resultado si importarle el buen juego.
Se equivocarán. Si siguen leyendo verán que no es así. Que tengo pocas posiciones firmes, pero que son inamovibles, que son fundamentos de mi razonamiento, verdades absolutas personales, valores que tengo. Desconozco si son más o menos inculcados por mi entorno o si serían iguales habiéndome educado en otras condiciones. Agradezco tener algunas cosas claras, aunque sean pocas.
Si siguen leyendo y siguen pensando que no tengo principios, me habré explicado mal, o no lo suficiente, o …
Quiero narrar, opinar, inventar. Lo quiero hacer sin límite, sin motivo, sin propósito. Y para ello necesito esconderme. Me oculto para ser libre en mi narración, en mi opinión y en mi invención. Así lo que narro, opino e invento llegará en estado puro. La sinceridad será extrema, pero a cambio, de autor desconocido.
En definitiva, que sólo me pongo como condiciones: verdad y anonimato.